martes, 10 de septiembre de 2013

El último adiós.

Querido Pongo, ayer temprano tu vida llego a su límite y la verdad es que me será tan difícil de superar, trece hermosos años siendo mi perrito fiel, mi amigo, fuiste como un hijo para mí y el tener que verte fallecer fue el dolor mas grande que una madre puede sentir.
Poco a poco tus ojos fueron cerrándose, la anestesia hacia ya su relajante efecto, mientras me despedía de ti lentamente para que recordases cada una de mis palabras y cada una de mis caricias sobre tu delicada y ya templada piel; cuando ya te quedaste dormido llego ese triste momento de esa inyección que te separaba de tu sueño eterno... No pude contener las lágrimas de tu adiós, sufro aún tu ausencia y no dejo de pensar en que sigues aquí a mi lado esperando una suave caricia, pero cuando quiero darme cuenta de que solo es mi imaginación es demasiado tarde y descubro que ya no estás y que mi corazón se rompe porque tu fidelidad hacia mi persona era especial.
Te echaré muchísimo de menos Pongo, fuiste y serás el único perro que habrá en mi vida porque tu siempre estarás en mi corazón y nada ni nadie podrá reemplazar el amor que te tuve durante esos maravillosos trece años que pasaste a mi lado jugando, corriendo, ladrando y siendo feliz.
Te Quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario